20090705

Ombligos sin fondo

Estoy leyendo Ombligo sin Fondo, un tebeo de Dash Shaw. Se supone autoficcional y debe tener mil hojas, aunque no han sido numeradas, tal vez para no asustar al lector. Desconozco si se trata de una serie publicada por partes anteriormente. El tebeo cuenta el proceso de divorcio de unos padres. Es muy realista, tiene un eje minimalista, muy americano, con el detalle imaginativo aislado de que el protagonista (que se supone alter ego del autor) tiene forma de rana antropomorfizada. No acabo de entender este simbolismo, pero me mola. Tal vez el autor se ve de esa manera, es capaz de dibujar a los otros con una cierta objetividad, sin embargo, no es capaz de hacerlo con su propia imagen, se ve rana. O sapo.
Se supone innovador, pero con cierta sutileza.
El tempo es lento, los espacios amplios, como si se hubiesen propuesto no escatimar papel. Eso me mola, a su vez.
Pertenece a ese rollo tan de moda entre dibujantes de tebeos y escritores en que los autores exploran su vida, sus heridas. Hay en ello un poso de narrativa total, de tragedias de una gran verosimilitud que intercalan momentos de comedia realista. En este caso, como me suele gustar, se utiliza poco el surrealismo, excepto el sutil sarcasmo que supone que el autor se dibuje rana (que pone de manifiesto la dificultad que existe en el lenguaje del tebeo a la hora de articular historias propias: si uno se dibuja a uno mismo hay en ello una cualidad irreal ineludible, fantasmal, como si uno fuese capaz de verse desde fuera).
Hace tiempo que he recibido un tebeo de F. Esteve, Gagarin. Me lo manda por correo sin pedirme nada a cambio, solamente que le diga lo que opino.
Hace semanas, no le he contestado. El tebeo me gusta, es autoficcional y minimalista, aunque con menos poso que el que ahora leo, Ombligo sin Fondo. Gagarin tiene ese tono ligero adolescente. Cuenta las andanzas de un personajillo que se supone alter ego del autor, con amigos, con profesores, con amigas... Las vidas de cada uno de nosotros metidas dentro de arquetipos. El dibujo de Esteve me recuerda, a partes iguales, a Mauro Entrialgo y a Seth. Los rostros son de influencia entrialguiana, sin duda, y el trazo estilizado y la simplicidad de Seth, aunque no puedo decir si Esteve lo ha hecho con consciencia y tiene las mismas referencias que yo digo (no lo he contrastado por mail, como hubiera debido, tal vez esto que escribo le sirva de respuesta). Tuve la posibilidad de conseguir Gagarin (ya nadie hace nada gratis, solamente eso ya es de agradecer) mediante el flog de H. Blanco, un tipo al que le gusta Cervantes y no Pavese. Le dije al cervantino floguero que el tebeo de su amigo tiene entidad, tal vez no tanta como los que yo he considerado sus referentes, pero sin duda tanta como la de cientos de tebeos publicados que andan funcionando en el mercado de los tebeos. El problema, tal vez, es que este rollo autoficcional, ligero, adolescente, cotidiano, ha proliferado demasiado y es preciso distinguirse si uno quiere abrirse paso en el mercado. (No encuentro nada que decirle a Esteve sino eso que he escrito: su tebeo es encomiable pero sin un elemento diferenciador evidente.)
Ombligo sin Fondo es un mastodonte. Tiene soluciones que me sorprenden y me interesan (es deslabazado como me suele gustar, serio, triste, sin concesiones a la hora de contar bajezas), pero aporta una "novedad" que detesto: el autor dibuja una escena y, como si el dibujo no explicase suficiente, describe con un texto lo dibujado. Es decir, si dibuja una mujer que llora, escribe, a su vez: llora, llora, llora. Este recurso sobreexplicativo me parece odioso. No entiendo este rollo redundante. Si lo dibujas no es preciso escribirlo y a la inversa, en eso consiste el lenguaje del tebeo, a mi modo de ver. Pues el tipo, Dash Shaw, como si fuera un hallazgo radical e importante, lo repite por doquier.
Parece un pozo sin fondo hablar de uno mismo. La mancha autoficcional se extiende como una enfermedad. Y se desactiva: todo lo que dice cualquiera es tan relevante como todo lo que ha sido dicho por cualquiera. Vivimos en una sociedad de individuos con "ombligos sin fondo", egos ilustrados esperando epatar con historias propias, arquetipos de lo banal, narraciones ligeras con aires de verosimilitud, ocurrencias, anecdotarios personales con aspiraciones universales... Vivimos una era sin nada. Yo tengo mi vida y mi vida empieza y acaba en ella misma. Utilizo el arquetipo para sobrellevarla, para creer que tiene una entidad, una direccionalidad, una pertenecia (pertenecer al arquetipo es un mal sustitutivo de la pertenencia a un grupo o un ideario). Es una enfermedad bastante extendida, un tunel sin salida. Yo leo tu historia, me descojono con tus ocurrencias, me identifico o no con tus reflexiones, asiento o disiento, en definitiva, me divierto un rato y, luego, apago el ordenador o cierro el libro dando vueltas sobre la banalidad que encierra mi propia vida. Tal vez la cuente, alguna vez.

11 comentarios:

Ferran Esteve dijo...

Hola José, gracias por los comentarios del Gagarin. La verdad es que el análisis es mayor del que esperaba, y distinto a lo habitual. Estoy de acuerdo en la mayoría de lo que dices, empezando por la catergoría de "autoficcional" en lugar de "autobiográfico". Yo llamo a lo que hago "ficción autobiográfica". En cuanto a lo demás, sólo puedo decir que no aspiro a nada más que contar las cosas que me parecen, sin necesidad de trascender. Mis cómics me sirven para entender mejor lo que pienso. Tampoco quiero vivir de ello, así que el mercado no me preocupa demasiado.

Bueno, y ya paro que me enrrollo. Un abrazo y gracias.

willy dijo...

no nos importa esperar...

antonio dijo...

si, de acuerdo, todos los peligros ahí. sin embargo, lo opuesto, lo silente, lo no confesional, es a menudo igual de pretencioso, y, casi siempre, menos entretenido. en la charlatanería se inserta el error, la contradicción y fractura. lo otro es muy elegante, uno se constituye en totem, de sí mismo, hasta que estalla, y cuando uno sólo estalla una vez al año, o al lustro, el hedor es tan grande que casi no se puede aprender de él

José Montalvá dijo...

en lo confesional hay tambien totem... el problema es que ya no somos capaces de salir de ahi, no hay distancia, no somos capaces de distanciarnos, de vernos con objetividad, de ver, incluso, a los demas con objetividad, porque tenemos claro que no hay verdad para todos y que la cuestion no es tener razon sino hablar mas alto, tener el ego mas inflamado, gritar mas que nadie... y, ademas, esa es la unica manera de sobrevivir, pues lo que queda, lo que resta de esta situacion es el silencio asumido, la renuncia... todos los discursos personales nos parecen pretenciosos y aburridos, nos aburren los putos rollos de los otros, pero no renunciamos, queremos tener un puto rollo como cualquiera, instaurarlo, que se oiga aqui y en la china, no hay mas, sabemos que solo es un puto rollo pero es nuestro, no vale para nadie salvo para nosotros mismos, para erigirnos en totem de nuestra causa personal... lo veo asi, no hay idearios, hay egos, esa es la situacion actual y no creo que vaya a cambiar en muchos anyos; no creo que haya nadie dispuesto a renunciar a su propia mierda por una mierda compartida

antonio dijo...

si, claro, eso. tanto el post como el coment me dejan la pulsión de hacer un corolario –cosa que tu tb has hecho con la ultima frase del post, por otra parte. yo diría: 'y sin embargo…' ahi estamos todos, en ese sin embargo, saber lo que pasa, en mi opinión, desentrañar el meollo de cómo y porqué nos relacionamos no debe llevarnos a inhibirnos de hacerlo, sino a quizás caer en ello, con la coartada de la consciencia entre dientes. todos queremos hablar, por encima del resto, hablar y que callen. hagamóslo, dejemos entreactos para que nos enculen también, puede que no hay otra forma de relacionarse, puede que nunca la haya habido y no sea una consecuencia del capitalismo salvaje, sentimental, que esté desde el primer minuto de la historia. dos trincheras, yo y tu, saco la mano, tiro la granada, me escondo, espero la respuesta, llega, coo una más grande… crecer?

antonio dijo...

cojo una más grande, que mal escribo, me tengo que cortar las uñas

José Montalvá dijo...

yo creo que el individualismo salvaje si que es una consecuencia del capitalismo salvaje... es un hecho: no solamente que cualquier manifiesto sea a priori ridiculo, sino que cualquier manifestacion (artistica, literaria) ya no es interactiva con el entorno literario o artistico, ya no esta construida sobre el analisis y la superacion de todo lo anterior, o lo inmediatamente anterior, sino que es exclusivamente un monumento al ego que la ha creado, un ego que es siempre aislado, autoentronado, hostil contra todo lo que le suponga una amenaza (una hostilidad irracional, fruto de la ignorancia)... desde fuera el espectaculo resulta ridiculo, pero aun asi, como dices en tu corolario, sin embargo, ahi estamos, poniendonos cada dia en evidencia, aireando nuestra ignorancia...

José Montalvá dijo...

no creo que la imaginacion sea una solucion, pues se lee peor, pues el individuo solo es capaz de conectar consigo mismo, y, a lo sumo, con otro individuo: lo imaginario nos aburre, no nos produce identificacion, no nos pone en un espejo (vivimos en una era narcisista, lo dijo alguien, no me acuerdo quien)... pero no siempre ha sido asi: los mitos clasicos eran imaginarios, pero hablaban al colectivo, y al individuo por medio del colectivo... eran portadores, en cierto modo, de una cierta objetividad... y todos los grandes artistas (pintores, escritores) recurrian a ellos; eran, digamos, el codigo a traves del cual hablar al colectivo, a traves del cual hacerse entender... ahora solo hay anecdotas, resenyas de idioteces sin significado, facilmente olvidables...

José Montalvá dijo...

(perdon por la falta de acentos, el teclado no los tiene, tampoco enyes; cuando posteo me lo puedo pensar para eludirlos, ahora escribo demasiado rapido)...
yo a veces me planteo lo que puede entenderse de lo que nos rodea observado a mucha distancia, por ejemplo, temporal: despues de miles de anyos... el follon que hay ahora, a mi modo de ver es tan morrocotudo, que no creo que un arqueologo del futuro sea capaz de aclararse: nada nos define salvo el caos individualista: las escenas se han atomizado irremisiblemente y ninguna voz es capaz de alzarse por encima de cualquier otra: no hay autoridad, cualquier autoridad se desautoriza rapidamente, se desactiva, cae en el ridiculo mas absoluto

José Montalvá dijo...

lo que nos sucede a los profes en las aulas es una consecuencia de esto ultimo que he dicho: nuestra supuesta autoridad (intelectual y de cargo) es puesta en entredicho continuamente, cada dia... lo unico que nos salva es la autoparodia, es lo unico que nos queda

Héctor dijo...

Yo creo que el problema de la autoficción, y la abordo desde la literatura, que es de lo que más sé (de lo otro no tengo ni puta idea), es el yo. El yo es asfixiante, no hay quien pueda con él. Los creadores más altos, voy a decir a Cervantes, ya que soy cervantino, pero ahora mismo se me ocurre también Pessoa, parten de sí mismos, pero con qué limpieza, qué elegancia, qué sabiduría, dejan entrar a la vida en su obra.

El problema es que ahora lo que más se encuentra son yoes exacerbados.

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