20090701

Verano

Si le extiendo la mano, me da golpecitos con la suya. Es decir, palmaditas. Suele utilizar la derecha. Pero si le pongo mi mano a su izquierda, si le fuerzo, me da golpecitos, es decir, palmaditas, con su mano izquierda. Nunca se me ha ocurrido antes que me pueda satisfacer el hecho de que alguien palmee mi mano. En este caso, no obstante, me satisface.
Iba conduciendo y he querido retener un momento. He querido retenerlo para escribir sobre ello. En ese momento, quiero decir, yo metido en el momento, en plena experiencia, he pensado que era importante lo que pensaba mientras estaba sucediendo. Lo he olvidado completamente. Me entristece olvidar las cosas, es como perderlas. De esa manera transcurre todo. Los niveles de consciencia son insignificantes. Pasa la vida como si nada. No atrapamos ni siquiera el diez por cien.
Creo que estaba conduciendo. Creo que me he tirado un pedo. No puedo recordar. Un pedo. Una calle. A ver, hemos ido a una visita con una pediatra. La hemos interrogado. Nos acucia: que sea normal. Que alguien nos lo asevere. Esta pediatra, como siempre, quita hierro al asunto. Al salir, Sara estaba convencida: nadie puede asegurarnos nada.
En casa he estado jugando con Diego en nuestra gran cama de matrimonio. Estaba desnudito y retozaba como el rorro que es. Me he avergonzado de observarle tanto. Ha habido un momento en que Diego me miraba. Miraba la manera en que yo le miraba, como si me interrogara con la mirada. Entonces me he avergonzado.
Un pedo en la calle. Tal vez caminara y me he tirado un pedo. Lo suelo hacer. Resulta liberador. El pedo me ha inducido a reflexionar. Tal vez algo poético: llega el verano, el calor, me sudan los huevos...
En dos jornadas me relajo. Me pongo en modo-verano. (Puedo ser yo mismo, sin imposturas.)
El ego profesional es un impostor. Me suplanta diez meses. Luego, durante dos meses, me deja ser yo.
Como demasiadas olivas.

2 comentarios:

Javier Cánaves dijo...

A Floriane le entusiasman las croquetas de pollo; para la merienda (va a colonias de verano) le he preparado tres.

José Montalvá dijo...

tres es la cantidad perfecta para las croquetas

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